portada pequena de abril del 2016

El efecto del ruido en el sistema auditivo y en la salud

imagen de la anatomia de un oido humano

Por: Marisol Vincenty-Luyando, Ph.D., CCC-A, F-AAA Programa Doctoral en Audiología

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que 360 millones de personas padecen pérdida de audición en todo el mundo. La pérdida de audición puede ser causada por muchos factores. Puede ser hereditaria o puede ser el resultado de una enfermedad, trauma, condiciones durante el embarazo, complicaciones en el parto, infecciones crónicas del oído, uso de medicamentos ototóxicos, entre otros, o por la exposición al ruido excesivo. El desarrollo del oído comienza en las primeras semanas del embarazo, siendo el sentido de la audición el que alcanza un mayor desarrollo intrauterino. Alrededor del quinto mes, el oído ya está completamente formado. Aunque el sistema auditivo es complejo, lo describiré de manera simple.

El oído se compone de tres partes básicas con funciones específicas: oído externo, medio e interno. El oído externo recoge las ondas de sonido y las conduce hacia el oído medio, el cuál las convierte en ondas mecánicas. Estas ondas son conducidas al oído interno, que las dirige al nervio auditivo convirtiéndose en señal eléctrica, -que es el “lenguaje” del cerebro-, para, así, ser identificadas como sonido. El oído interno se compone del sistema auditivo y del sistema vestibular. Nuestro oído no solo nos permite oír los sonidos que nos conectan con el mundo, sino que nos permite mantener el equilibrio para poder realizar nuestras actividades diarias. (figura 1).

La pérdida de audición puede variar, desde una leve disminución de la sensibilidad auditiva, hasta una pérdida total. Para determinar el grado y tipo de pérdida se debe visitar a una persona audióloga, que es la profesional de la salud que por virtud de su grado académico y licencia para practicar la profesión está cualificada para proveer servicios de evaluación y tratamiento a personas con impedimento auditivo y/o vestibular. Los audiólogos y audiólogas realizamos evaluaciones especializadas para determinar la parte del oído que está afectada y la severidad del daño.

Hay otras condiciones que pueden afectar la comunicación sin presentar pérdida auditiva. Entre ellas está el “desorden de procesamiento auditivo”, que se refiere a dificultades en el procesamiento de información auditiva en el sistema nervioso central y debido a lo cual se observa una pobre ejecución en una o varias destrezas auditivas. Estas personas tienen audición dentro de los límites normales, pero experimentan diversos tipos de problemas sobre todo en ambientes con ruido de trasfondo. La persona profesional de la audiología realiza una batería de pruebas especializadas para diagnóstico y tratamiento. Un trabajo en equipo interdisciplinario es recomendado por la complejidad de la condición. La exposición a niveles dañinos de ruido puede ocurrir a cualquier edad. El Instituto de Sordera y otros Trastornos Comunicológicos ha reportado que aproximadamente el 15 por ciento de las personas adultas en los Estados Unidos, (26 millones de personas) entre los 20 y 69 años, tienen pérdida de audición que pudo haber sido causada por la exposición al ruido en el trabajo o en actividades recreativas.

Existen dos tipos de lesiones causadas por exposición a ruido. Una es conocida como “trauma acústico”, producida por la exposición a un sonido de alta intensidad y corta duración, como por ejemplo un disparo o una explosión, lo que lleva a una pérdida sensorial permanente. La otra es la pérdida de audición por exposición a ruido de alta intensidad por un periodo de tiempo prolongado (como por ejemplo las personas empleadas de fábrica), en la cuál se observa pérdida de audición gradual si no se toman las medidas de protección adecuadas. El nivel considerado como de riesgo, establecido por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA por sus siglas en inglés) es de 85 decibeles (dBA-medida de sonido).

La OMS indica que las personas con mayor riesgo de sufrir pérdida auditiva son las expuestas a niveles de ruido sobre 75 dBA en ambientes laborales y con periodos de exposición superiores a ocho horas. Además, calculan que 1,100 millones de jóvenes de todo el mundo podrían estar en riesgo de sufrir pérdida de audición debido a prácticas auditivas perjudiciales. La OMS reporta (basada en datos de estudios analizados de diversos países del mundo) que casi el 50% de las personas adolescentes y jóvenes de 12 a 35 años están expuestas a niveles perjudiciales de ruido por el uso de equipos personales de música (PMP por sus siglas en inglés). Un nivel perjudicial de ruido puede ser, como ya mencioné, la exposición a más de 85 decibeles (dB) durante ocho horas o 100 dB durante 15 minutos, por lo que son alarmantes los datos ofrecidos por el Comité Científico de Riesgos a la Salud de la Comisión Europea que indican que hay equipos PMP que pueden generar hasta alrededor 120 dB(A), lo que puede ser equivalente al nivel al que nos expondríamos si estuviéramos alrededor de 100 metros del despegue de un avión.

Es importante señalar que la definición de ruido más aceptada a nivel mundial es la de que es un sonido no deseado porque es molestoso, perturbador, interfiere con la comunicación y afecta la calidad de vida. Según esta definición, no se requiere de un sonido de alta intensidad para que un sonido se considere ruido, de manera que el ruido y el efecto en la salud no se limita a sonidos altos. La subjetividad de la molestia provocada por el ruido es un tema complejo de evaluar y más aún de regular. Al evaluar el ruido tenemos que observar ciertos factores como nivel de presión sonora, tiempo de exposición, tipo de ruido (continuo, intermitente), espectro de frecuencia, modulación de amplitud y sensitividad individual, la cual puede variar con condiciones de salud de la persona, edad, aspectos culturales, tarea que se esté realizando, etc.

Foto de una persona tapandose los oidos

La OMS reconoce claramente que el ruido perjudica a la salud. Reportan que además del daño al sistema auditivo, el ruido puede ocasionar dolor de cabeza, problemas de sueño, estrés, aumento del riesgo cardiovascular, excitabilidad del aparato digestivo, entre otros problemas de salud.(figura 2).

La mejor protección es la prevención. Hay una regla de oro que indica que, si tienes que subir el volumen de tu voz para poder comunicarte, estás en un lugar muy ruidoso. Si no puedes evitar estar en un lugar ruidoso o alejarte de la fuente de sonido, existe la opción práctica y accesible del uso de protectores auditivos. Hay muchos tipos de protectores auditivos (figura 3) de manera que para lograr la selección correcta debemos tomar en consideración el nivel sonoro del ambiente, la atenuación que ofrece el protector, la situación o labor que se está realizando, la comodidad, etc.

Existen protectores auditivos diseñados para diversas ocupaciones y/o actividades recreativas. Su audióloga o audiólogo puede orientarle y guiarle en la selección adecuada.

La pérdida auditiva puede afectar la vida de la persona de diversas maneras que no se limitan a disminución de audibilidad. Dependiendo de la severidad de la pérdida, las personas tienen dificultad para comunicarse, sobre todo en grupos, al hablar por teléfono, o, por ejemplo, enfrentar la situación de estar en una oficina de servicios de salud y no poder entender con claridad lo que se le esté orientando o hasta perder su turno porque nunca oyó que le llamaron. Estas situaciones, entre otras, hacen que algunas personas se aíslen, ya sea por sentirse fuera de grupo o por evitar reacciones de molestia en las personas a su alrededor al tener que repetirles lo dicho. La pérdida auditiva puede impactar emocional y psicológicamente al individuo y la dinámica familiar, por lo que es importante buscar ayuda de una persona profesional de la audiología que le orientará y guiará en su rehabilitación auditiva.

La meta debe ser prevenir el daño en vez de conservar la audición residual luego del daño sufrido.

Es importante añadir a la lista de evaluaciones anuales la visita a su audiólogo o audióloga para evaluar la audición, anualmente como se recomienda, y proteger su audición para que pueda seguir disfrutando del paisaje sonoro que nos rodea.

Foto de uno tapones para oidos pra reducir el sonido

Referencias

  1. American Academy of Audiology (2010). Diagnosis, treatment and management of children and adults with central auditory processing disorder [Clinical Practice Guidelines]
  2. American Speech-Language Hearing Association (2005b). (Central) auditory processing disorders [Technical Report]. Retrieved from http://www.asha.org/ policy/TR2005-00043/
  3. Organización Mundial de la Salud (2015) Sordera y pérdida de la audición http://www.who.int/mediacentre/ factsheets/fs300/es/
  4. Scientific Committee on Emerging and Newly Identified Health Risks of the European Commission (2008). Potential health risks of exposure to noise from personal music players and mobile phones including a music playing function.

 

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