foto de la portada de la revista de agosto de 2019

Un Nuevo Estándar
DE VIDA

Por Ing. Jesús Garay

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Cada ser humano merece un hogar saludable
y seguro, un lugar de trabajo donde pueda
prosperar y contribuir a la sociedad y una
escuela donde el conocimiento fomente el
servicio y la solidaridad. Cada ser humano
merece una mejor calidad de vida.

 

 

Al igual que la revista Corriente Verde, llevo una década trabajando por la sustentabilidad del planeta y la supervivencia de la humanidad. Desde sus inicios, he colaborado con esta gran revista escribiendo sobre el progreso de la misión del Concilio de Construcción Verde de los Estados Unidos, conocido en inglés como U.S.
Green Building Council (USGBC), y sobre cómo aplicar su guía de validación para edificios verdes de alto rendimiento como herramienta para promover la equidad y la justicia social, y disminuir los efectos del calentamiento global mediante el manejo responsable de los recursos naturales, la eficiencia energética, la conservación hídrica y el uso de energías limpias y renovables.

Pero aún falta mucho por hacer. El mercado global de la construcción
verde ha evolucionado y quienes formamos parte de él debemos
evolucionar también y obligarnos a expandir la manera en que
hablamos sobre la sostenibilidad. Nuestra conversación debe ir más
allá de la construcción verde, la eficiencia energética o los materiales
ecoamigables que componen nuestros edificios. Debemos profundizar y enfocarnos en lo más importante que tienen los edificios: sus ocupantes, los seres humanos.

Iniciativa Living Standard En noviembre de 2018, durante la Conferencia
“Greenbuild International”, la actividad anual de construcción verde más grande de los Estados Unidos celebrada esta vez en la ciudad de Chicago, el Sr. Majesh Ramanujan, presidente y CEO del USGBC anunció sus planes para crear una nueva
iniciativa; un nuevo estándar de vida. Un estándar de vida solidario que no se enfoque únicamente en la construcción verde y en la reconstrucción de nuestras comunidades, sino que transforme la manera en que nos tratamos los unos a los otros. Un estándar de vida sustentable donde prevalezca tanto la compasión hacia el prójimo como la sostenibilidad y la eficiencia de nuestros hogares, nuestras escuelas
y nuestros lugares de trabajo. Un estándar de vida saludable donde cada estrategia haga énfasis en nuestra responsabilidad universal de priorizar la salud y el bienestar, con un compromiso real con la longevidad de nuestro planeta, construyendo una mejor calidad de vida para nosotros y para las futuras
generaciones, porque sin solidaridad ni sostenibilidad, incierto es el futuro de la humanidad.

La iniciativa, llamada precisamente Living Standard, pretende fomentar un estándar de vida que, según las propias palabras del señor Majesh, indique “que un ambiente es seguro y saludable para todos quienes lo habitan, desde edificios hasta comunidades, desde ciudades hasta naciones enteras. Porque un estándar de vida más alto es lo que toda persona en este planeta se merece.”

Esta campaña comenzó como una iniciativa investigativa con dos metas mayores: entender mejor la aún prevaleciente desconexión entre el ciudadano promedio y la historia de los edificios verdes, y aprender cómo mejor contar la historia sobre
la sustentabilidad para provocar un sentido de urgencia y acción necesario para mejorar la calidad de vida de todo ser humano.

El USGBC lleva los últimos 25 años trabajando para cambiar el mercado y transformar la manera en que diseñamos, construimos, operamos y disponemos de los edificios, demostrando a su vez que los edificios pueden considerarse entes vivientes y como tales, pueden aumentar la resiliencia comunitaria y disminuir
nuestra vulnerabilidad ante los riesgos ocasionados por el cambio climático.

El USGBC recientemente publicó el primer informe investigativo sobre la iniciativa Living Standard: “The Standard Issue 001/U.S. Public Research Report.” 1 Este
informe se enfoca en el poder de contar historias (storytelling) para la sostenibilidad. Sus conclusiones son las siguientes:

  1. El público en general está de acuerdo con que el medioambiente es una
    extraordinaria preocupación para la humanidad.
  2. La gente quiere vivir en un ambiente saludable, pero existen obstáculos que no le permiten tomar acción efectiva.
  3. Para que la gente pueda hacer más y crear cambios significativos y duraderos, las conversaciones deben centrarse en términos humanos, personales, y no soloen términos globales o de la humanidad.
  4. La comunidad de la construcción verde puede movilizar e inspirar este cambio expandiendo el alcance del mensaje mediante el uso de lenguaje inclusivo y
    sencillo, conectando el mensaje a las consecuencias de salud para los seres humanos y demostrando mediante el mensaje cómo LEED2 tiene un importante rol en la resiliencia comunitaria y en la satisfacción de las necesidades humanas.

Para cumplir con estas metas, el USGBC hizo una investigación en cinco regiones representativas de los Estados Unidos, enfocándose en múltiples asuntos referentes
al cambio climático y a la sostenibilidad. El estudio descubrió que la prioridad más grande era disminuir la brecha entre el concepto a gran escala del cambio climático que entiende la mayoría de la gente, y la percepción de cómo el cambio climático afecta al individuo en su carácter personal. Además, el estudio se enfocó en la
relación entre la gente y la comunidad de construcción verde.

Según el reporte investigativo, existe una desconexión entre la percepción y la realidad concerniente al rol que tiene la comunidad de la construcción verde
en combatir el cambio climático. Los investigadores sugieren que es importante traer el problema al día a día, al nivel personal, y explicar cuáles son los impactos
locales si continuamos con la inacción como status quo.

Los consumidores realmente tratan de ser tan verdes y ecoamigables como pueden. Una mayoría de 51% aseguró que estaría dispuesta a pagar más dinero en
alimentos, productos, y renta si eso significaba vivir en un ambiente que permitiera una vida longeva, productiva y saludable. Sin embargo, 31%, no haría ese cambio. El 65% piensa que su medioambiente no es saludable, y casi una tercera parte asegura tener experiencia personal y directa con problemas de salud asociados con la contaminación medioambiental o con pobres condiciones de vida como el asma (18%), el agua potable contaminada (12%), el asbesto (9%), y los edificios enfermos (5%). Solo 11% dijo poder describir un edificio verde, mas sin embargo, la relevancia que los participantes le otorgaron a la preservación de los recursos ,
naturales a la eficiencia energética y a la conservación del agua, fue cuatro veces más notable que los propios edificios verdes.

Esto sugiere que tenemos que hablar más de consecuencias e impactos que de estructuras físicas. La gente ya le da crédito a la comunidad de construcción verde por mejorar y proteger el planeta. Pero para muchos, el planeta no significa
necesariamente lo mismo que la gente. Lo ven como algo fuera de su control y no reconocen la inexorable conexión entre el planeta y la supervivencia humana. La
gente aún demuestra ambivalencia sobre si los edificios verdes tienen un importante rol en la salud y prosperidad de sus comunidades. Por lo tanto, la pregunta que
debemos contestar es: ¿Cómo vencemos esa ambivalencia sobre los impactos de los edificios verdes en la historia de la humanidad ante el inequívoco, antropogénico
y catastrófico cambio climático causado por el calentamiento global?

Lo que este informe indica es que muchas personas poseen una perspectiva única sobre la sostenibilidad, y que muchos aún no entienden el concepto. El informe también demuestra que cuando la gente piensa en emisiones, piensa únicamente en automóviles, plantas generatrices de energía y fabricas industriales; rara vez piensa en edificios.

Para muchos, los edificios son simplemente estructuras estéticamente llamativas para ser admiradas. Para otros, los edificios tienen un propósito importante como lugares donde vivimos ytrabajamos. Pero, aunque la estética y la lógica de los edificios está presente en nuestras mentes, sus impactos en nuestro bienestar y en nuestra calidad de vida nos elude. Y, mientras no reconozcamos la importancia de los edificios en nuestra sostenibilidad planetaria, y por ende humanitaria, tenemos un gran trecho comunicativo que recorrer.

No podemos resolver un problema si no está en nuestro radar. Si no sabes o no entiendes qué es un edificio LEED, o lo que este puede hacer por ti y por tus seres queridos, entonces definitivamente desconoces que un edificio de alto rendimiento es una ventaja y una herramienta indispensable ante los problemas existenciales que ya estamos enfrentando y que empeorarán si no tomamos acción.

Tenemos que hacer más. Tenemos que contar mejor la historia de los edificios verdes y demostrar claramente cómo los edificios, si son diseñados con compasión, construidos ecológicamente y operados responsablemente, son nuestros mejores aliados ante el cambio climático.

Para cambiar la opinión pública y poder inducir a la acción global para reducir los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, tenemos que cambiar nuestro mensaje. Tenemos que enfocarnos en los ocupantes de esos edificios. En los seres humanos. Tenemos que elevar la conversación, escuchando y aprendiendo de las comunidades y haciendo las preguntas pertinentes para entender cómo transmitir mejor el mensaje a todos quienes compartimos este pequeño punto azul en el universo. Nuestra Madre Naturaleza nos pide acción. No existe un planeta B.

La iniciativa Living Standard propone varias maneras para vencer este reto:

  1. Continuar haciendo énfasis en los beneficios para la vida cotidiana que tienen los edificios verdes, tales como aire más limpio, agua más limpia, energía limpia y renovable, y menos exposición a toxinas (glifosato, cenizas, asbestos), para nombrar algunos.
  2. Ser más precisos en cómo hablamos de edificios verdes. En vez de enfatizar en la creación de empleos verdes, o de hacer cambios ahora para el futuro, o de ahorros a largo plazo, o de términos abstractos como “longevidad” o “felicidad”, tenemos que ser específicos en nuestro lenguaje y explicar maneras tangibles en las que los edificios verdes son importantes.
  3. Continuar hablando sobre LEED no solo con la comunidad de la construcción verde, sino con la comunidad en general. Debería ser una razón importantísima para el consumidor, que el espacio de oficina que alquila o la casa que está comprando esté certificada LEED, y no tan solo un concepto discutido únicamente entre la comunidad de arquitectos, ingenieros y constructores.
  4. Debería ser parte de nuestra conversación diaria y a todos los niveles, cómo nuestras decisiones personales impactan el cambio climático. Podemos mantener este diálogo vivo y efectivo hablando concretamente sobre cómo el cambio climático afecta a las generaciones futuras, y hablar sin reservas sobre los riesgos personales que enfrentamos todos ante tan grave catástrofe planetaria.
  5. Para asegurar un mejor entendimiento con la sociedad, debemos cambiar nuestro vocabulario cuando hablemos sobre estos asuntos. Según el informe, la palabra “sustentabilidad” tuvo una respuesta más favorable que la frase “movimiento verde”; “Madre Naturaleza” tuvo mejor recepción que “Planeta Tierra”; y aunque muchas personas estaban familiarizadas con el término “LEED”, era el término “edificios verdes” el que provocaba mayores respuestas. De igual manera, para una mejor comprensión, debemos evitar el uso de términos industriales como “ambiente edilicio”, y usar palabras sencillas cuando conversemos con personas fuera de la industria.

 

 

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