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CARRETERAS Y AUTOS; ACERAS Y PEATÓN; BICICLETAS Y…

Foto de ciclistas

Por: Arq. Jammile Victorio

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… casi todo. Si su condición física y de salud se lo permite, cualquiera puede unirse al cada día más creciente grupo usuario de la bicicleta, sea como un medio de transporte, para uso recreacional o para mantener la condición física. En los años más recientes, los medios de transportación alternativos, entre ellos los no motorizados, asumen un rol mucho más activo en nuestra sociedad. Esto se debe a factores como el aumento en el costo de la gasolina, el desempleo, la concientización ambiental, la congestión vehicular, el costo de vida, la congelación de salarios, el aumento en los problemas de salud debido al sedentarismo1, la frustración con el sistema de transporte colectivo, entre otros. La bicicleta es aún un medio no motorizado alternativo, o sea, de acuerdo con el diccionario de la lengua española, una actividad que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados.

Con respecto a incentivar el uso de la bicicleta, se han realizado varios esfuerzos e iniciativas a través del programa “Comparte la Carretera con Respeto, Cortesía, Cooperación y Seguridad”, a cargo del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP), la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) y la Comisión para la Seguridad en el Tránsito (CST), entre ellos:

  1. Promulgación de la “Carta de Derechos del Ciclista y Obligaciones del Conductor”
  2. Adopción e instalación de rótulos “Comparte la Carretera”.
  3. Instalación de estacionamientos para bicicletas en las estaciones del Tren Urbano
  4. Programa BICITREN
  5. Programa BICIAMA

Pese a los avances que se han logrado, falta mucho camino por recorrer. Es vital que las personas conductoras se familiaricen con el hecho de COMPARTIR la carretera. Actualmente, las páginas de internet y las redes sociales son poderosos medios de comunicación que llegan a un público mucho más amplio y variado.

Es difícil hablar de las personas usuarias y de las usuarias potenciales de la bicicleta debido a la ausencia de datos reales y verificables en cuanto:

  1. al uso de la bicicleta como modo de transportación,
  2. al propósito de los viajes en bicicletas,
  3. a las rutas utilizadas,
  4. a cuánto saben las personas conductoras y las ciclistas sobre la “Carta de Derechos del Ciclista y Obligaciones del Conductor”,
  5. a cuánto saben las personas conductoras y las ciclistas sobre el programa “Comparte la Carretera con Respeto, Cortesía, Cooperación y Seguridad”.

Desde otra óptica, nos encontramos también las dificultades que incluyen la escasez tanto de infraestructura como de rotulación para este modo de transporte. Esto redunda en accidentes, en algunos casos fatales, que muy probablemente habrían podido evitarse. En el 2014, en el 3.95% de los accidentes fatales, las víctimas fueron ciclistas, un aumento de casi un 1% comparado con el 2013 que fue 2.91%.

Según el censo 2010, en Puerto Rico había una población de 3,725,789 de la que 464,760 era menor de 10 años, por lo que no la consideraremos como candidata a usar la bicicleta como medio de transporte para ir a la escuela. Restan 3,261,029, de quienes quedarían unas 3 millones de potenciales personas usuarias2. Ahora, 2.7 millones de potenciales personas usuarias3 por ser mayores de 16 años, tienen el potencial de utilizar la bicicleta en algunos casos para ir a la escuela, para ir a la universidad e incluso, para ir al trabajo. Obviamente, como mencionáramos al principio, la condición física y de salud es un condicionante que influirá grandemente en decidir usar la bicicleta como un medio de transporte. Lamentablemente no tenemos datos disponibles para poder estimar estas potenciales personas usuarias. Además, contar con la infraestructura pensada con este fin, es importantísimo.

Para concluir, otro factor en el que no hemos abundado es en la desventaja del uso del automóvil y, aunque tal vez se peque de llover sobre mojado o predicarle al converso, no se puede ignorar.

En fin, el uso de la bicicleta como medio de transporte puede ser una actividad que se una a los modelos oficiales aceptados. Es necesario disponer de más infraestructura provista tanto a nivel gubernamental como a nivel privado que promueva su uso, reduciendo los posibles inconvenientes y condiciones inseguras que le afecten.

Foto de una estación para bicicletas

IMPACTO EN LAS CIUDADES QUE DEPENDEN DEL CARRO
Aspecto económico
El alto costo de desarrollo de nueva infraestructura y de mantenimiento de la existente.
Las implicaciones del costo de adquisición y mantenimiento de un vehículo en el presupuesto familiar. Los costos de transportación en automóvil privado son entre 30 y 40% del presupuesto familiar.
El costo de tiempo que implica la congestión causada por el excesivo uso del automóvil.
El desperdicio de grandes zonas de terreno debido a la construcción de estacionamientos y carreteras.
Aspecto ambiental
El riesgo que representa el abuso de los combustibles fósiles.
El aumento en la producción de los gases que causan el efecto de invernadero.
El aire contaminado que aumenta la incidencia de asma y enfermedades respiratorias.
Los efectos nocivos del tráfico: ruido e impacto visual.
Aspecto urbano
El desparramamiento urbano que implica más asfalto.
La ruptura de comunidades que han sido atravesadas por carreteras.
La “venganza de los ‘parking’”4.
Aspecto social
Desigualdad para la población que no conduce un automóvil por ser muy joven, muy vieja, muy pobre, incapacitada o simplemente se siente indispuesta.
El contagio de poseer un carro, lo cual lleva a algunas personas a delinquir.
Aspecto humano
La pérdida de la interacción en los encuentros casuales de las ciudades con vida peatonal e intenso uso de transporte colectivo.
La reducción de la vitalidad urbana debido al poco uso de los contados espacios urbanos que ha dejado el automóvil.
La alta incidencia de muerte por accidentes de tránsito.

 

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