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Ciclovías: alternativa de transportación sostenible para Puerto Rico

Foto de ciclistas  corriendo por una via dedicada a estos

Por: Martha Bravo

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El reto de la movilidad sostenible

egún la definición del World Business Council for Sustainable Development, la movilidad sostenible es aquella capaz de satisfacer las necesidades de la sociedad de moverse libremente, acceder, comunicar, comercializar o establecer relaciones sin sacrificar otros valores humanos o ecológicos básicos actuales o del futuro. Uno de los retos de la movilidad en nuestras ciudades es cómo mejorar nuestro espacio público para que resulte seguro y atractivo a peatones, ciclistas y personas usuarias del transporte colectivo. La forma en que nos movemos no solo afecta las condiciones del tráfico en la ciudad, aumentando el tiempo de traslado, sino que afecta la salud, el ambiente, la accesibilidad a los espacios y los servicios y la calidad de vida en nuestras comunidades.

Desde mediados del siglo pasado, los patrones de movilidad en Puerto Rico han girado en torno al uso del automóvil privado. Las calles de nuestras ciudades han sido diseñadas y habilitadas para acomodar el tránsito de los vehículos de motor. El espacio público para quienes se mueven de manera sostenible, a pie, en bicicleta o en transporte público, es muy limitado, y el que existe en muchas ocasiones está ocupado por automóviles y algunos elementos de mobiliario urbano mal ubicados que restringen la actividad de la ciudadanía.

El uso de la bicicleta, al igual que el caminar, es una alternativa de transportación individual económica, saludable, eco-amigable y eficiente en distancias cortas. Transitar en bicicleta ayuda a reducir el consumo de energía, la congestión vehicular y la contaminación ambiental. Además, al promover el ejercicio físico, permite tener una comunidad más activa y saludable y por lo tanto reduce los costos asociados al cuidado de la salud.

Reconociendo estos beneficios, es necesario proveer la infraestructura adecuada para que las personas que deciden caminar, andar en bicicleta o utilizar el transporte público diariamente, puedan moverse en forma segura. Pero también es necesario promover un cambio de conducta ciudadana, individual y colectiva, para actuar de forma responsable sea cual fuere la forma en que nos movemos.

Foto de ciclistas en una ciclovia corriendo bicicleta

Ciclovías

“Una CICLOVIA es un símbolo que muestra que un ciudadano en bicicleta es igualmente importante que un ciudadano en un automóvil”. Enrique Peñalosa, Alcalde de Bogotá, Colombia

Las ciclovías son parte de la infraestructura necesaria para promover el uso de la bicicleta como alternativa de transportación. Deben ser rutas directas, continuas, conectadas, atractivas, cómodas, seguras e integrarse al sistema intermodal de transportación.

  • Directas, continuas y conectadas: Para maximizar el tiempo de viaje en bicicleta, la infraestructura ciclista debe contar con rutas directas y continuas que provean conexión entre los puntos de origen y destino de mayor demanda y reduzcan los conflictos con las otras personas usuarias.
  • Atractivas y cómodas: El viaje en bicicleta debe ser una experiencia agradable y cómoda que ofrezca la oportunidad del disfrute de un entorno atractivo, en contacto con la naturaleza, y contar con el espacio y equipamiento apropiado para lograr que más personas se motiven a utilizarla para sus viajes diarios.
  • Seguras: Las personas ciclistas, las peatonas y las personas con diferentes capacidades de movilidad son las personas usuarias vulnerables de nuestras vías públicas, especialmente las ciclistas que comparten el mismo espacio con los vehículos de motor, por lo que resulta imperativo que la infraestructura vial provea el espacio necesario para que todo el mundo pueda trasladarse en forma segura, incluyendo la rotulación y señalización adecuada. Además, se deben conocer y respetar las leyes de tránsito que aplican a personas ciclistas, conductoras y peatonas.
  • Las ciclovías deben ser parte de un sistema intermodal de transportación mediante la provisión de infraestructura que propicie la conexión de las rutas ciclistas con los diferentes modos de transportación colectiva, tales como el Tren Urbano, las rutas de la AMA, los trolleys municipales y los carros públicos. Las estaciones del Tren Urbano cuentan con “bike racks” y las personas ciclistas pueden abordar el tren con sus bicicletas, obteniendo el Bici- Pass en el Centro de Servicio al Cliente en la estación Río Piedras.

Bici-estacionamientos y bicicletas compartidas

Para fomentar el uso de la bicicleta, la infraestructura ciclista debe proveer instalaciones de apoyo, incluyendo espacios y equipo para estacionar bicicletas en lugares seguros y convenientes, tanto para el estacionamiento de corto plazo para visitantes en edificios de servicios gubernamentales o comerciales, parques o tiendas, como para el estacionamiento de largo plazo para personas residentes, estudiantes y empleadas. Los estantes para bicicletas deben ubicarse en áreas visibles frente a la entrada de los edificios, sin obstruir la actividad peatonal, preferiblemente en áreas cubiertas para proteger las bicicletas de las inclemencias del tiempo.

Los sistemas de bicicletas públicas o bicicletas compartidas para uso temporal como modo de transportación, mediante alquiler o préstamo gratuito, permiten recoger una bicicleta y devolverla en un punto diferente, para que, quien la use, sólo tenga la bicicleta durante su traslado por la ciudad.

FOto de un ciclista en una ciclovia

Ciudad habitable

En su visión de la “ciudad habitable” el doctor Hermenegildo Ortiz Quiñones decía: “De cara al siglo 21 nos enfrentamos al reto de redesarrollar nuestras ciudades y transformar nuestro sistema de transportación colectiva. Queremos ciudades atractivas y estéticamente agradables que faciliten la convivencia. Ciudades pensadas y construidas para la gente y no para el automóvil privado”.

En su libro “Ciudadanos, calles y ciudades: las Américas unidas por una ciclovía”, el Dr. Ricardo Montezuma, Director de la Fundación Ciudad Humana de Bogotá, Colombia plantea: “La ciudad deber ser el escenario de nuestra vida y por lo tanto deber ser vibrante y saludable. Es necesario que peatones, ciclistas, automovilistas y usuarios del transporte público convivan de manera armónica, segura y equitativa”.

Las ciclovías son parte de esa ciudad habitable, accesible e incluyente a la que aspiramos. Caminar la ciudad o recorrerla en bicicleta nos permite descubrir y disfrutar los espacios que no vemos desde un carro, promueve la actividad física y por ende mejora la salud de las personas y la calidad del ambiente urbano. Es una excelente oportunidad para descubrir, recuperar y disfrutar nuestros espacios verdes, nuestros espacios urbanos, una oportunidad para el encuentro, la convivencia y el disfrute de la ciudad con el ser humano como protagonista.

Foto de dos ciclistas en una ciclo via

 

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