portada pequena de abril del 2016

Impacto del ruido comunitario en la calidad de vida de la población de edad avanzada en Puerto Rico

Foto de una persona de edad avanzada tapandose los oidos

Por: Nirzka M. Labault Cabeza, PhD Catedrática Asociada, Escuela Graduada de Salud Pública, UPR/RCM

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El “ruido” es un “sonido no deseado o nocivo generado por la actividad humana en el exterior, incluido el ruido emitido por medios de transporte, tráfico de carretera, tráfico ferroviario, tráfico aéreo y por zonas o edificios industriales” (Romo Orozco & Gómez Sánchez (sf). Todo apunta a que nuestras actividades hoy día exigen vivir en un entorno donde imperen sonidos agresivos para el medio ambiente, lo que ha convertido al ruido en una de las principales fuentes de contaminación en las grandes ciudades en el mundo, y Puerto Rico no es la excepción.

En nuestras comunidades, el ruido proviene de la radio, de los autos, de los gritos del vecindario, del ruido originado por industrias y fábricas cercanas a vecindades, del ruido de motoras y camiones, del de los aviones, de la televisión a un volumen inadecuado, del ladrido de los perros, de las alarmas de locales y residencias y del traslado de muebles de forma repetitiva, entre otras fuentes. Uno de los grupos que más se afecta con este contaminante ambiental es el de las personas adultas mayores. Estudios demuestran que en este grupo de edad el ruido aumenta el riesgo de padecimientos y/o exacerbación de condiciones como la artritis, el asma y problemas del sistema cardiovascular, respiratorio y músculo esqueletal, así como ansiedad y depresiones por disturbios en el sueño a consecuencia del ruido dentro de los vecindarios. En PR existe una alta prevalencia de que estas personas adultas mayores padezcan de alta presión (62%) y de que sean diagnosticadas con una enfermedad cardiovascular (23%) (Soto & Serrano, 2014), constituyendo en el 2010 las enfermedades cardiovasculares la primera causa de muerte para este segmento.

Una investigación por el Programa de Gerontología de la Escuela Graduada de Salud Pública de la Universidad de Puerto Rico en 2014, en colaboración con la Junta de Calidad Ambiental de Puerto Rico (JCA) y enfocada en personas de 60 años y más, reveló que el 78.57% consideró que el ruido es el problema ambiental más importante en su comunidad. Las tres fuentes emisoras de ruido de mayor impacto fueron: las motoras/ scooters (69.70%), los radios de los carros (57.58%) y los gritos o voz alta de personas vecinas (54.55%). Sus comunidades son muy ruidosas, reportando los sábados como los días más ruidosos. El ruido de motoras y “scooters” fue la fuente de mayor emisión. Ver televisión (52%), el sueño en la noche (45%) y el descanso (43%) se reportaron como las actividades que más se afectaban. Se evidenció además que los adultos mayores presentan dudas sobre el conocimiento de legislación y agencias existentes a cargo de la protección y control de ruido.

En Puerto Rico, la División de Control de Ruidos y Querellas Ambientales de la JCA tiene la función de atender los reclamos en torno a este asunto a través de estudios de medición de niveles de ruido, de brindar orientación a la comunidad, de manejar toda querella por parte de la ciudadanía, tanto a nivel individual como grupal, y de trabajar en colaboración con los municipios para el logro de comunidades libres de ruido. Contamos además con leyes y reglamentos que apoyan el derecho de la ciudadanía a vivir en un ambiente libre de ruidos. Por un lado, la Ley Núm. 25 de 2001 tiene como propósito, entre otros, eliminar la contaminación de ruidos nocivos a la salud o al bienestar público de las personas residentes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Esta ley prohíbe toda fuente de actividad que produzca niveles de ruido mayores a los límites establecidos. Por otro lado, la Ley Núm. 71 de 1940 establece los delitos contra la paz pública (JCA, 2007) y permite a cualquier ciudadano formular una querella por ruido innecesario entre el período de 10 de la noche a 8 de la mañana.

Igualmente, cada municipio contempla un código de orden público cuya misión es convertir los espacios públicos en lugares tranquilos y agradables que propicien un ambiente de armonía y respeto, donde la familia puertorriqueña pueda sentirse segura y disfrutar de los espacios públicos, y a través del cual se prohíbe, entre otras cosas, los ruidos excesivos e innecesarios.

Sin embargo, al revisar los códigos de orden público en 15 municipios en la Isla, observé que: solo tres municipios han incorporado Normas Ciudadanas de Ambiente Urbano/Sereno con horarios de prohibición claramente establecidos, uno ha establecido una ordenanza de Ciudad Amigable con la Edad y uno ha establecido un Proceso de Educación masivo.

La Carta de Derechos de las Personas de Edad Avanzada de Puerto Rico (Ley 121 de 1986, según enmendada) dispone entre otras cosas que las personas de edad avanzada tienen derecho a vivir en un ambiente de tranquilidad, respeto y dignidad que satisfaga necesidades básicas de vivienda, alimentación y salud, entre otras. Para optimizar la salud física y mental del adulto de edad mayor es necesaria la promoción de comportamientos saludables y actividades de apoyo comunitario que enfaticen, entre otras cosas, el bienestar de este segmento y de todos los sectores en general.

El ambiente externo tiene un gran impacto en la calidad de vida de las personas adultas mayores y afecta su habilidad de envejecer en su entorno, ya que puede potencialmente provocar el aislamiento social. Las ciudades deben tener los elementos necesarios para facilitar la inclusión, integración y participación activa de la persona adulta mayor en la sociedad y evaluar el problema para diseñar estrategias y disminuir el impacto que tiene el ruido en esta población. Los Códigos de Orden Público de los Municipios de Puerto Rico deben revisarse con normas estandarizadas y uniformes, estableciendo mayor especificidad en todo lo relacionado con contaminación por ruido en las comunidades. Implica compartir la responsabilidad y no que ésta recaiga en los agentes de orden público únicamente. Es imperativo evaluar la efectividad de los planes operacionales, revisar las políticas vigentes en torno a la convivencia y la alteración a la paz e insertar la participación activa de las personas residentes, educarlas sobre sus derechos y apoderarlas para comprometerlas a luchar por una comunidad libre de ruidos.

Tenemos que convertirnos en una ciudadanía defensora de un ambiente libre de ruidos. Recordemos que es responsabilidad de todo el mundo el garantizar una comunidad vivible, donde se respeten los derechos de todos sus integrantes y se garantice su calidad de vida… ¿Estamos dispuestos y dispuestas a aceptar este reto?

Referencias

  1. Carta de Derechos de las personas de edad avanzada, Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Ley Núm. 121 de 12 de junio de 1986.
  2. Junta de Calidad Ambiental (2007). Listado de leyes y reglamentos para el control de ruido y manejo de ruido en Puerto Rico. Recuperado de http:// www.gobierno.pr/NR/rdonlyres/ B9EA9F1E-C8CD-469C-BCBB-7AB5 B7B8B81D/0/1ListaLeyesyReglasRui do.pdf
  3. Labault Cabeza, N., Reyes Ortiz, VE., Sánchez, E., Robles, Y., Vélez, G., & Parada, H. (2014). Percepción sobre el efecto del Ruido en personas de edad avanzada de una zona rural de Puerto Rico: Proyecto Piloto. Trabajo No publicado. Escuela Graduada de Salud Pública, Universidad de Puerto Rico- Recinto de Ciencias Médicas.
  4. Romo Orozco, J. M. & Gómez Sánchez, A. (sf). La percepción social del ruido como contaminante ambiental. Recuperado de: http:// www2.inec.gob.mx/publicaciones/ libros/670/cap10.pdf
  5. Soto-Santiago, M., & Serrano Rodríguez, RA (2014, January). Tendencias de enfermedades crónicas en adultos mayors de 60 años en Puerto Rico, 200-2010. Puerto Rico Behavioral Risk Factor Surveillance, Puerto Rico Department of Health.

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