LA CUENCA HIDROGRÁFICA Y LA CIUDAD

Por: Tischa A. Muñoz-Erickson y Ariel E. Lugo Instituto Internacional de Dasonomía Tropical Servicio Forestal Federal Jardín Botánico Sur

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Foto de la cuenca hidrografica del area metropolitanana de Puerto Rico
Fotografía aérea del Municipio de San Juan (línea negra) y la cuenca del río Piedras (línea blanca). Los ríos y quebradas de la cuenca se enseñan en color azul.

Normalmente, las ideas sobre las ciudades y las cuencas hidrográficas se consideran en contextos distintos: las cuencas hidrográficas en la literatura hidrológica y las ciudades en la literatura sobre urbanismo o en las ciencias sociales. Las ciudades se establecen, crecen y se expanden sobre el paisaje independientemente del contexto hidrogeográfico, aunque, paradójicamente, las grandes ciudades históricamente se asentaron en los márgenes de ríos, cerca del mar, es decir, en las partes bajas de las cuencas hidrográficas. Por otro lado, tanto quienes estudian hidrología como quienes estudian la geomorfología y la geoquímica consideran las cuencas hidrográficas como unidades fundamentales para el ciclo del agua, el movimiento de materiales por el planeta y la dinámica del ciclo de erosión y sedimentación. Sin embargo, con el desarrollo de la nueva disciplina social ecológica hemos descubierto que el manejo del paisaje se beneficia si unificamos la relación entre las ciudades y las cuencas hidrográficas donde se encuentran. Usemos como ejemplo la cuenca hidrográfica del río Piedras y la porción de la ciudad de San Juan con el mismo nombre.

La cuenca del río Piedras en su totalidad pertenece al municipio de San Juan y en un momento dado proveía toda el agua potable que la ciudad necesitaba. Sus terrenos agrícolas se utilizaron para expandir la zona urbana del antiguo Municipio de Río Piedras y, en el proceso, se alteró casi irreversiblemente la hidrología del río. Por ejemplo, se rellenaron los manglares costeros y se construyó sobre las quebradas para acomodar la expansión urbana. Los cambios a la cuenca fueron tan dramáticos que el funcionamiento de la ciudad sufrió cambios que afectaron la calidad de vida de su ciudadanía. El relleno de humedales y el entubamiento, sepultura, o canalización de quebradas contribuyeron a las inundaciones de la ciudad. El río perdió la calidad de sus aguas, lo que lo limitó para proveer sus servicios recreacionales a la población y, en algunos sectores, se convirtió en una amenaza a la salud pública. Se abandonó el uso del agua del río como abasto de agua potable y se importó el agua de otras cuencas hidrográficas al sureste y al oeste de la ciudad. La relación entre la ciudad y la cuenca hidrográfica del río Piedras se deterioró a tal grado que la ciudadanía le dio la espalda al río y se olvidó de su potencial para beneficiar la calidad de vida de San Juan.

Hoy en día la situación está cambiando y se está levantando conciencia sobre la importancia de rescatar al río Piedras como parte de una estrategia de planificación urbana sostenible para San Juan. El Municipio de San Juan y otras entidades no-gubernamentales están aprendiendo de la experiencia de otras ciudades como Sevilla, Los Ángeles, Salt Lake City y Houston, donde se han dado cuenta que manejar los ríos de una manera ecológica no solamente brinda servicios ambientales y recreativos a las personas residentes, sino que también aporta a la economía de la ciudad. En otras palabras, los ríos pueden contribuir a la sostenibilidad de las ciudades. Para que el río Piedras pueda contribuir a la sostenibilidad de San Juan, se necesita manejar la cuenca y el río como un sistema. Como área de captación del agua, la cuenca del río Piedras recoge toda el agua que cae desde Caimito hasta la bahía de San Juan. Por lo tanto, para rescatar el río se requiere prestar atención a los procesos de captación de agua, de erosión y de sedimentación que ocurren en la parte alta de la cuenca y a cómo estos se conectan y afectan al río en la parte baja de la ciudad. Igualmente, si lo que nos preocupa son las inundaciones y los daños y costos que éstas causan para la ciudadanía, no basta con simplemente manejar el agua o la infraestructura pluvial en la parte baja de la cuenca. Parte de la solución está en cómo manejamos el recurso en todas las partes de la cuenca del río Piedras.

Miremos hacia el futuro; las ciudades enfrentan grandes retos físicos y sociales que ameritan reconsiderar el papel de las cuencas hidrográficas en el desarrollo de la ciudad. Uno es el cambio climático y la posibilidad de que eventos extremos, como lo fue el huracán Katrina para la ciudad de New Orleans, aumenten en frecuencia y magnitud. Entonces necesitamos preguntarnos: ¿cuentan las ciudades con una infraestructura urbana que pueda sostener los efectos de eventos extremos como el huracán Katrina? Para la mayoría de las ciudades la respuesta es no, pues la infraestructura fue diseñada sin tener en consideración las cuencas hidrológicas y sus funciones en mantener resiliencia, o sea, la habilidad de recuperarse ante un disturbio. Las ciudades del futuro requieren que la infraestructura verde (e.g., bosques, manglares) y la infraestructura azul (e.g., ríos, lagos), que son parte de la cuenca, sean elementos integrales en un diseño de infraestructura técnica con resiliencia para la ciudad.

El segundo reto es desarrollar una visión conjunta para el futuro de la ciudad. Una ciudad sostenible es una que pueda persistir a pesar de cambios o sorpresas que traiga el futuro, pero a la vez debe ser una ciudad donde queramos vivir. Una ciudad sostenible es una en donde la calidad de vida es producto, en parte, de los beneficios que ofrecen los ecosistemas urbanos (como la regulación del agua en la cuenca) y la cual beneficia a todas las personas residentes (no solo a algunas pocas), inclusive a quienes heredarán la ciudad en el futuro. Necesitamos imaginar y diseñar la ciudad del futuro nutriéndonos de múltiples saberes (e.g., hidrología, ingeniería, sociología, conocimiento local, etc.) y a través de la colaboración entre múltiples sectores gubernamentales, cívicos y privados en la ciudad. Solo así podemos construir ciudades que funcionen en armonía con su paisaje.

Agradecimiento: Agradecemos a las personas colaboradoras de la Universidad de Puerto Rico, recintos de Río Piedras y Ciencias Médicas, por el trabajo interdisciplinario que llevamos a cabo sobre cuencas urbanas.

 

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