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No es fantasía: “basura cero” es posible

imagen de el globo del mundo en un zafacon con papeles

Por: Agro. Maribelle Marrero Vázquez

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Algunas personas conocen el concepto basura cero y muchas lo confunden con el término reciclaje, pero en realidad es una filosofía de vida diaria. Para quienes trabajamos con el tema de la basura y el ambiente, el término se empezó a escuchar para los años 70, pero no es hasta los 2000 que se generaliza.

¿Qué es realmente basura cero?

Les brindo mi definición. Es una actitud hacia los recursos naturales que implica cambios en los procesos de manufactura y consumo, dirigidos a reducir o eliminar la posibilidad de que se tenga que “botar” algo. Se relaciona con cómo se producen los artículos de uso general y cómo se manejan por las personas consumidoras para que no haya que descartar nada. Todo el esfuerzo debe estar dirigido a producir poco o ningún empaque (reducir), reusar, reciclar, compostar los residuos orgánicos y adquirir menos productos innecesarios, de manera que no haya necesidad de enterrar tanto en vertederos y mucho menos incinerar. ¿Ven que es una actitud?

¿Pero estamos listos para un cambio tan radical en nuestros hábitos? ¿Es posible tener un hogar donde no se tire nada al zafacón?

Me dirán ustedes: “Pero si apenas hemos llegado a un 13% de reciclaje cuando la ley dice que deberíamos estar en un 35%... el concepto basura cero está cerca de ser una historia fantástica!” Pues no.

La realidad es que el reciclaje es parte de esta filosofía, pero la actitud de basura cero es un concepto que requiere visión, iniciativa y compromiso. A quienes les interesa que Puerto Rico se convierta en la capital de la quema de basura no les conviene que la gente reduzca sus residuos. Y la campaña de medios es fuerte hacia quienes intentamos cambiar la filosofía de botar y fomentamos el reducir y reciclar.

El concepto de basura cero incluso va más allá del reciclaje, ya que promueve la reparación y el reúso de un artículo antes de tener que romperlo para hacer un artículo nuevo, como implica el proceso de reciclaje. La reducción de los desperdicios es el eje principal de basura cero. Toda iniciativa va dirigida a que los materiales no se conviertan en basura.

Recientemente fue tema de discusión pública el asunto de la radicación de un proyecto legislativo que proponía imponer un cargo por el uso de las bolsas plásticas en el supermercado. Aquí se armó un caos con eso y, en vez de abrir el asunto a discusión, se despachó como asunto no apto para consideración por estar pasando el país por momentos de “crisis”. En vez de tomar el asunto como uno que merece ser discutido, se tornó en un asunto político.

Es tiempo ya de que quienes estamos en la industria de servicios relacionados con el manejo de los desperdicios, las personas ambientalistas y el gobierno hablemos de frente sobre lo que creemos es beneficioso para nuestro ambiente, la economía y nuestra ciudadanía. Por ejemplo, ¿por qué no se promueve el establecimiento de industrias relacionadas con reparar y revender cosas? Además de que generan empleos, ayudan a reducir los desperdicios. En el área industrial, los cambios en la manufactura para reducir empaques implican ahorros. ¿Por qué esas medidas no se analizan en la Legislatura?

Si usted es del sector comercial o industrial, analice sus procesos. Verifique qué cambios puede realizar para reducir la cantidad de material descartado, los empaques, las comunicaciones. Realice auditorías de su flujo de desperdicios. Probablemente implique que en la basura también se le está yendo el dinero.

En nuestro hogar, vamos a ver qué cosas hacemos a diario que generan basura. ¿Qué cambios en nuestros hábitos de consumo pueden ayudar a que bajemos de las 5 libras de basura que genera cada persona puertorriqueña todos los días?

Comencemos por el momento de comprar. Adquiera solo lo que necesita. Trate de que los artículos sean de calidad (y no que sean de moda) para que duren y no tenga que reemplazarlos. Si son empacados, adquiéralos en volúmenes grandes (detergentes o jugos) y que sean reciclables. Patrocine la agricultura local. En la medida en que consumimos productos no procesados, no hay empaques (latas o plásticos). Recordemos que las cáscaras y otros residuos de la cocina son compostables.

Aprenda a reparar su ropa. Aunque usted no lo crea, mucha ropa es descartada porque le falta algo tan sencillo como un botón.

Busque información sobre programas de compostaje comunitario, recogido de electrónicos y otras iniciativas. Exija a su alcaldía un programa de reciclaje real y participe de él. Más del 50% de lo que se deposita en un zafacón es reciclable. Los costos de manejar los desperdicios continúan encareciéndose y no se descarta que en el futuro se cobre por el recogido de basura doméstica.

También la participación en iniciativas de mejoramiento ambiental es crucial. Y en Puerto Rico existen profesionales que conocen de la “ciencia de la basura” y que pueden asesorar al gobierno, las industrias, los comercios, los municipios, las escuelas y las universidades.

Quienes estamos en el área de servicios relacionados con el manejo de los desperdicios y el reciclaje nos movemos hacia donde el mercado de necesidades se mueve. Y realmente estamos comprometidos con lograr que mejore la calidad del ambiente. Es necesario que todos rememos en la dirección de la conservación. Aún contra el pronóstico de los promotores de la incineración, creo firmemente que nuestra gente puede hacerlo. Podemos reducir la cantidad de desperdicios ya. Basura cero es una actitud, es una visión y un compromiso con nuestro planeta. Hacia ahí nos debemos dirigir.

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